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El matrimonio es la primera institución creada por Dios; a su vez el matrimonio es la base de la familia y la familia es la base de la sociedad. Por lo que si la sociedad está mal es porque la familia está mal y el matrimonio que lo lidera también lo está.

Todo lo que Dios crea es bueno en gran manera, y el matrimonio lo creó para bendecirnos, como también la familia.  Por lo que no nos debemos sorprender, que el matrimonio sea el blanco favorito del enemigo para atacar.

 A continuación vamos a reflexionar y a pensar como un matrimonio cristiano, debe ser, según la palabra de Dios:

1- Dios debe ser el centro:

Eclesiastés 4:12 El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.

Cuando Dios es el centro de nuestra vida, lo hacemos todo por agradarle a él. Por lo que cualquier problema que tengamos con nuestro cónyuge, estará sustentado en la esperanza de que el Señor escucha nuestra oraciones, renueva nuestras fuerzas, y pelea nuestras batallas.

2- Los dos son uno:

El esposo y la esposa se vuelven uno.

Mateo 19:6 Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

A partir del matrimonio, ambos han hecho pacto el uno con el otro de compartirlo todo. Tus logros, son sus logros y los suyos son tuyos. Sus pérdidas son tuyas y las tuyas suyas. Lo comparten todo!:

No es su sueldo y el tuyo, son nuestros sueldos. No es mi carro, es nuestro carro.

La sociedad quiere presentar a nuestro cónyuge estorbo para obtener nuestras metas particulares, pero ya no deberían de haber "Metas particulares", ya ahora todas las metas de él y de ella son comunes!

3- Su relación es exclusiva

Proverbios 5: 15 -21 Bebe el agua de tu propia cisterna, los raudales de tu propio pozo. ¿Acaso han de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean ellas para ti solo, no para los extraños que estén contigo. ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada, graciosa gacela! Que sus caricias te satisfagan en todo tiempo y recréate siempre en su amor. ¿Por qué, hijo mío, has de andar ciego con la mujer ajena y abrazar el seno de la extraña?  Los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,y él considera todas sus veredas.

No hay otra persona para compartir nuestro cuerpo o nuestro deseo. Ya sellaste tu intimidad con aquella persona hasta que sólo Dios los separe a través de la muerte.

La fidelidad no sólo se refiere al contacto físico sexual, si no también a nuestros pensamientos y nuestro corazón. 

Mateo 5:28 Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón.

Reflexionemos, quizás tu corazón no sea completamente para tu cónyuge. Puede ser que tengas algo (no sólo tiene que ser otra pareja), que esté compitiendo con el amor de tu esposo/a. Estamos hablando del tipo de cosa por el que prefieras dejar a tu cónyuge!. Puede ser un vicio, un entretenimiento, una persona, un trabajo y hermanos... no debe ser así.

Luego de Dios, la persona más importante en nuestra vida debe ser nuestra pareja, a quien debemos de cuidar más que cualquier otra cosa, la que no tiene competencia con nadie ni nada porque está de primero en nuestra lista de prioridades.

 4- El pacto dura toda la vida

Este no se rompe por incompatibilidad de caracteres, o porque ya no me conviene. Es un pacto que se ha hecho delante de Dios y delante de la sociedad para durar hasta que la muerte los separe. No somos desechables y mucho menos nuestro cónyuge. No hay muchos hombres o mujeres en la vida; Hay uno mientras viva!

5- Deben ser amigos y compañeros

Cantar 1:15 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;

Que lindo es avanzar en este viaje hasta envejecer juntos. Pero no sólo pasarlo por pasarlo, debemos ser amigos y compañeros!

Las mujeres son la ayuda idónea de los hombres y los hombres los protectores de las mujeres. Usemos nuestras diferencias para fortaleces nuestras debilidades. Dios nos ha hecho para complementarnos.

6- Sus necesidades están encima de las nuestras.

Conocí un caso de una pareja que pondré por ejemplo.

Iban camino a un evento el esposo, la esposa y la hija. Como es de esperarse el esposo es más alto y tiene extremidades más largas que su esposa haciendo para la ella muy difícil seguir el ritmo de marcha de él. Él lleva a su hija de tres años cargada.

Por un lado la esposa piensa: "Que desconsiderado!. Me deja sola atrás. Con tantos problemas de delincuencia que hay, riesgoso a que me sucede algo!."

Por el otro lado el esposo piensa: "Quiero llegar rápido! Me pesa la niña y ella camina con toda su paciencia, que desconsiderada. Que aprenda a seguirme el paso."

Como consecuencia ambos están molestos y sienten que los dos no están siendo considerados con ellos.

Que diferente fuera si colocamos las necesidades del otro encima del nuestro! Que el esposo solo pensara: Oh! Mi esposa está atrás déjame esperarla aunque me pese la niña y que al mismo tiempo ella piense: Mi esposo debe de estar cansado caminando con la niña en el hombro. Debo apurarme!

Ambos obtuvieran lo que cada uno quiere sin necesidad que pelear, o reclamar, o molestarse!!

Así es como la gracia de Dios obra. No devolviendo mal por mal, si no, peleando el mal con el bien!. Siendo cristianos, debemos de seguir el ejemplo de Cristo! que no estimó la gloria como algo a que aferrarse si no que lo dejo para bajar a la tierra y hacerse siervo de nosotros!

Filipenses 2:1-11 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

El ser obedientes, y seguir sus mandatos, tiene como consecuencia la bendición de Dios. Síganlos! que al final es a nosotros que nos conviene.